EL DINERO
El dinero, como unidad de medida en las transacciones económicas, es un elemento indispensable en nuestra vida. Tanto es así que, además, resulta uno de los determinantes fundamentales de la estabilidad de los precios. De hecho, según la teoría económica propugnada por Friedman, si aumenta la cantidad de dinero, aumenta el nivel de precios de la economía (y viceversa).
Los aumentos excesivos de los precios generan distorsiones en el funcionamiento de la economía. Por eso, los bancos centrales que son las instituciones encargadas de controlar la cantidad de dinero -en esta actividad desarrollan la denominada “política monetaria”-, tienden a buscar el entorno ideal para que los precios ni suban ni bajen de forma significativa.
ESTABILIDAD DE PRECIOS
Para medir los precios, en España utilizamos el Indice de Precios al Consumo (el denominado IPC), que nos indica la evolución media de los precios de una cesta de bienes de consumo representativa de las familias españolas, y la tasa de variación de dicho índice es la denominada inflación.
Hoy en día, el objetivo del Banco de España, además de ser el único banco con privilegio para emitir billetes, es contribuir a la política monetaria que lleva a cabo el Banco Central Europeo, institución encargada de sostener esta estabilidad en los países que compartimos el euro, con el objetivo de tratar de mantener una tasa de inflación por debajo o próxima al 2%.
Una situación de estabilidad de precios se produce cuando, en promedio y a medio plazo, los precios ni suben ni bajan de modo significativo. Hoy en día el mandato de los bancos centrales para conseguir la estabilidad de precios consiste en lograr inflaciones bajas y estables.
Para observar la evolución de los precios y ver si su variación (la inflación) es o no estable se utilizan índices que elaboran los Institutos de Estadística de cada país; en España el más seguido es el Índice de Precios al Consumo (IPC). Así, en función de cuál sea su variación interanual se considera que se ha alcanzado o no la estabilidad de los precios en un periodo de tiempo.
EL PAPEL DEL BANCO CENTRAL
Actualmente los bancos centrales mantienen en régimen de monopolio el privilegio de emitir billetes. Además tienen otras funciones entre las que destacan la conducción de la política monetaria, la vigilancia del sistema crediticio para conseguir la estabilidad financiera y velar por el funcionamiento del sistema de pagos. En el ejercicio de la primera de sus funciones, la política monetaria, los bancos centrales pueden controlar las variaciones de la cantidad de dinero (denominada “oferta monetaria”) para lograr la estabilidad de precios.
El mecanismo de transmisión de la política monetaria funciona a través de los bancos comerciales o entidades de crédito que normalmente necesitan pedir fondos prestados a los bancos centrales. Modificando el tipo de interés al que les presta esos fondos, los bancos centrales afectan a los tipos de interés que, a su vez, los bancos comerciales cobran a sus clientes y, de esta manera, influyen sobre la cantidad de dinero disponible de la economía.
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